Destinos cruzados

Tatev
Ágreda volvía a despertar empapada en sudor. Levantó medio cuerpo, dejando el techo de la celda a treinta centímetros de su cabeza. Respiró profundamente hasta que los latidos del corazón se calmaron; se recogió el pelo y salió del pequeño catre tratando de no despertar al resto de compañeros. Continúa leyendo Destinos cruzados

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La morada de los dioses

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El espacio y el tiempo habían quedado fusionados a su alrededor. Percibía espíritus guardianes muy poderosos que mantenían impenetrables las membranas de cada plano. Su presencia había pasado inadvertida para ellos. Sostenía la guadaña con cadena con alguna parte de su ser; no tenía cuerpo. Sentía la reliquia como parte de sí mismo, tirando de él en una única dirección. A su alrededor era todo luz, con intensidad suave y continua. Continúa leyendo La morada de los dioses

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