Dos vidas

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El hombre era joven aunque muy mal tratado por los años. Bajó la calle con las manos en los bolsillos de su cazadora de cuero y la capucha echada sobre la cabeza. El señor Camus estaba echando migas a las palomas, sentado en uno de los bancos de aquella plaza ajardinada. Aquel lugar era un pequeño oasis de vegetación en medio de la jungla de cemento. El joven tuvo que sortear algunos coches hasta llegar al jardín; se paró justo delante de él. Continúa leyendo Dos vidas

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